Sexualidad en el Climaterio
Como sexóloga, es un área que me parece fundamental no dejar de lado, porque muchas veces se vive en silencio. La sexualidad en esta etapa merece tanto espacio como los sofocos o el sueño, aunque tradicionalmente se hable mucho menos de ella.
🌸 Síndrome Genitourinario de la Menopausia
El síntoma más frecuente es la sequedad vaginal, que puede provocar molestias o dolor con las relaciones. Antes se hablaba de “atrofia vaginal”, pero hoy se prefiere este término porque engloba también síntomas urinarios (urgencia, infecciones de repetición) y refleja mejor la experiencia real.
⏳ Evolución y Tratamientos Eficaces
A diferencia de los sofocos, estos síntomas tienden a empeorar si no se tratan porque dependen de la falta mantenida de estrógenos. Existen opciones muy eficaces: lubricantes e hidratantes vaginales de uso regular para molestias leves, y estrógenos locales (cremas, óvulos, anillo vaginal) para casos moderados o intensos, que apenas pasan a la sangre y actúan solo en la zona.
🩸 Riego Sanguíneo y Salud Tisular
Mantener una actividad sexual regular (con pareja o en solitario) se ha asociado a menos síntomas de sequedad, ya que ayuda a mantener el buen estado y el riego sanguíneo de los tejidos.
💭 Aspectos Multidimensionales del Deseo
El deseo sexual puede verse afectado no solo por los cambios hormonales, sino por el cansancio, los cambios de imagen corporal, el contexto de pareja o el momento vital; no todo lo que ocurre en la sexualidad durante el climaterio es “hormonal”.
👩❤️👨 Una oportunidad para redescubrir la sexualidad en pareja
Muchas parejas viven esta etapa como una pérdida (“ya no es como antes”), cuando en realidad puede ser una oportunidad para replantear la sexualidad de una forma más amplia y satisfactoria. Puntos clave para quitar presión:
• Superar el coitocentrismo: Buena parte de la ansiedad viene de la idea de que “sexo” es sinónimo de penetración, y que si esta resulta incómoda o hay menos deseo espontáneo, la vida sexual “se ha acabado”. Ampliar esa definición es, probablemente, el cambio más liberador que se puede hacer en esta etapa.
• Explorar otras formas de placer: El cuerpo cambia, sí, pero eso también es una invitación a explorar otras formas de placer y de conexión: caricias, masajes, juego erótico sin un objetivo fijo, masturbación compartida, o simplemente más tiempo dedicado a la intimidad sin prisa por “llegar a algo”.
• Reintroducir el juego: El juego —probar, reírse, no tomárselo todo tan en serio— es una herramienta infravalorada. Muchas parejas llevan años de sexualidad “en piloto automático”; esta etapa puede ser el momento de preguntarse qué le apetece a cada una, sin dar por hecho que ya se sabe.
• Comunicación abierta: Hablarlo en pareja, aunque cueste al principio, marca una diferencia enorme: nombrar lo que ha cambiado, lo que ya no apetece igual y lo que sí, evita que el silencio se llene de suposiciones (“ya no le atraigo”, “no le interesa”).
• Tratar la incomodidad primero: Si el dolor o la sequedad son un obstáculo real para disfrutar, trátalo primero: es mucho más fácil jugar y explorar cuando el cuerpo no está incómodo o dolorido.
💬 Espacio en consulta
Si te apetece profundizar en esto en consulta, no dudes en plantearlo: la sexualidad en el climaterio merece tanto espacio como los sofocos o el sueño. Si notas dolor con las relaciones, sequedad persistente o una disminución del deseo que te preocupa, tráelo a consulta: no es algo que tengas que resolver sola ni algo que “toque aguantar” a partir de cierta edad.